Las uvas utilizadas para elaborar vinos de Champagne poseen unas características únicas que no se encuentran en ningún otro lugar del mundo, dada su particular geografía, terreno y clima propios de la región delimitada Champagne.
Prácticamente la totalidad de la producción de champagne se realiza con las siguientes 3 variedades de uva: Pinot Meunier, Pinot Noir y Chardonnay. Si bien la Pinot Noir y la Chardonnay han sido utilizadas en otras latitudes para elaborar vinos, la Pinot Meunier se mantiene como variedad exclusivamente local para elaborar Champagne.
Siguiendo un proceso natural de elaboración, conocido como “Méthode Champenoise” y un mínimo de 15 meses de almacenamiento, se consigue el prestigioso espumoso.
Todo ello hace del Champagne, el espumoso más exquisito y más valorado del mundo.